sábado, 15 de marzo de 2014

LITERATURA - LA CONJURA DE LOS NECIOS DE JOHN KENNEDY TOOL



                                                                           
La Conjura De Los Necios es una disparatada, ácida e inteligentísima novela. Pero no sólo eso, también es tremendamente divertida y amarga a la vez. La carcajada escapa por sí sola ante las situaciones desproporcionadas de esta gran tragicomedia. Ignatius J. Really es, probablemente, uno de los mejores personajes jamás creados y al que muchos no dudan en comparar con el Quijote. Más aún, es el antiprotagonista perfecto para una novela repleta de excelentes personajes, situados en la portuaria ciudad de Nueva Orleans, magistral Ignatius. Él es un incomprendido, una persona de treinta y pocos años que vive en la casa de su madre y que lucha por lograr un mundo mejor desde el interior de su habitación. Pero cruelmente se verá arrastrado a vagar por las calles de Nueva Orleans en busca de trabajo, obligado a adentrarse en la sociedad, con la que mantiene una relación de repulsión mutua, para poder sufragar los gastos causados por su madre en un accidente de coche mientras conducía ebria. El autor, John K. Toole, consigue una crítica clase media. Logra mantener el interés del lector (incluso mayor en una segunda lectura que en la primera) con un abanico de personajes a cuál más desagradable. No deja títere con cabeza y, a través de la tortuosa y enrevesada personalidad de Ignatius, da un repaso a la época que le tocó vivir en un tono de burla que contrasta con la triste visión de las vidas de los personajes retratados. No encontramos únicamente una loca y angustiosa historia de crítica social, sino que el argumento engancha desde el comienzo. Momento en el que, como dice su protagonista, Fortuna hace girar su rueda hacia abajo y nunca sabemos cual es la desagradable sorpresa que nos depara el destino. A partir de aquí, unas situaciones enganchan con otras, al igual que lo van haciendo los personajes, y se va formando una enorme bola de nieve que terminará estallando al final de la novela. Tras terminar La Conjura De Los Necios, a sus 32 años, el autor intentó infructuosamente que la publicasen. Ello derivó en una profunda depresión que le condujo al suicidio. Gracias a la tenacidad e insistencia de su madre hoy podemos disfrutar de esta deliciosa obra galardonada con el Premio Pulitzer. También podemos encontrar publicada La Biblia De Neón, novela escrita cuando el autor tenía 16 años. 

Detalle de la estatua de Ignatius Reilly en
Nueva Orleans (sí, le han dedicado una estatua).

Yo pensaba que todo el mundo conocía a Ignatius J. Reilly. No sé si es cosa generacional o simplemente de frikis, pero durante mucho tiempo en mi círculo de amigos las bromas sobre el patrullero Mancuso se convirtieron  casi un tópico. Reilly y su mundo se habían convertido en más reales que la realidad. La prueba de fuego de un clásico, por otra parte. Me he dado cuenta, para mi sorpresa, de que hay todavía gente -sobre todo los más jóvenes-, que no han oído hablar de ninguno de estos personajes. Es decir, que no han pasado por esa experiencia extraña, maravillosa y muy muy divertida que es leer La conjura de los necios de John  Kennedy Toole. Empezaré por decir lo primero que citan todas las reseñas: que es un libro rechazado por innumerables editoriales y publicado póstumamente gracias a la tenacidad de la madre de Toole. El libro se convirtió en un enorme éxito y le dieron el premio Pulitzer, pero el autor no pudo verlo, porque se había suicidado, sin duda convencido de que sus escritos no le interesaban a nadie. Bueno, pues a pesar de que esa historia tan triste y ejemplar -observen, malignos editores, a lo que conducen sus injustificados rechazos-, la novela rebosa humor e ironía. También tipos muy raros y llenos de obsesiones, empezando por su protagonista, el ínclito Ingnatius J. Reilly, que según manifiesta Walker Percy en su prólogo es "un Oliver Hardy loco, un Don Quijote obeso y un Tomás de Aquino perverso combinados en uno". Una mezcla explosiva. No desvelaré el argumento -que por otra parte es difícilmente resumible-, pero adelantaré (por si la definición anterior no es suficiente) que Ignatius es un apasionado de la escolástica medieval y su autor favorito es Boecio, que cree que al mundo moderno le falta "teología y geometría" y que le encanta la comida basura. También hay otros personajes igualmente excéntricos, como el ya mencionado patrullero Mancuso, una verdadera desgracia para el cuerpo de policía de Nueva Orleans, que se dedica disfrazarse para acechar a los delincuentes, o la sufrida madre de Ignatius, la señora Reilly, que tiene una clara debilidad por el moscatel, amén de un vendedor de perritos calientes frustrado, una psicóloga aficionada (suspendió un curso de psicología por correspondencia) adepta al chantaje y un trío de lesbianas agresivas, por citar sólo algunos. Todos inclasificables, como el propio libro, pero igualmente inolvidables.

John Kennedy Toole, la maldición del conjurado

Ignatius J. Reilly es uno de los personajes más carismáticos de la literatura contemporánea.Ignatius J. Reilly es uno de los personajes más carismáticos de la literatura contemporánea.
  • Se suicidó frustrado por el fracaso de una obra luego convertida en mito
  • Su probable homosexualidad pudo influir en su estado depresivo
  • La adaptación fílmica de la novela ha sufrido innumerables infortunios
Colocó un extremo de la manguera en el tubo de escape, introdujo el otro por la ventana semicerrada del conductor y giró la llave de contacto. Este jueves se cumplen cuatro décadas desde que John Kennedy Toole decidiera agasajar a sus pulmones con una orgía de monóxido de carbono. Su suicidio a los 32 años, el 26 de marzo de hace 40 años, le impidió conocer el éxito arrollador de su memorable 'La conjura de los necios', publicada póstumamente. Autor maldito, obra maldita.
1976. Walker Percy abre con desgana el manuscrito. Él es un prestigioso filósofo y escritor, y leer la obra de un don nadie cadáver le apetece tanto como afeitarse una almorrana. Pero Thelma Ducoing, la enlutada madre del autor, le ha acorralado con su perseverancia, quizá espoleada por el remordimiento. No había resquicio para negarse. Percy, con cierta desidia, comienza a pasar las páginas. Y se enamora.
'La conjura de los necios', liderada por el patético y colosal Ignatius J. Reilly, es una novela hilarante y mordaz. Toole trazó un mapa caricaturesco, sublime, de esa Nueva Orleans donde confluyen las culturas francesa, española y criolla. Por sus párrafos desfila un carnaval de personajes esperpénticos, marginados que sobreviven hábilmente revolcándose en el desdén de la hipócrita clase dominante.
Una de las cumbres de la literatura norteamericana, el libro se convirtió en un fenómeno tras su publicación en 1980 por la Universidad de Louisiana, gracias a la insistencia de Percy. Un año más tarde recibía el Pulitzer. La figura del difunto Toole despertó tal interés que incluso se hurgó en sus cajones, donde se encontraron los folios de 'La Biblia de neón', una novela que había escrito a los 16 y que luego repudió. La publicación de esta obra en 1989 (y el filme de Terence Davies en 1995) devolvió a la actualidad la pregunta clave: ¿por qué se mató John Kennedy Toole?


Imagen de John Kennedy Toole. | Foto: LSUImagen de John Kennedy Toole.

Ken, como todos lo conocían, fue el único hijo de un matrimonio mayor que ya se resignaba a no tener descendencia. Su nacimiento fue una inspiración para la sobreprotectora Thelma. Se volcó con su hijo y le proporcionó una excelente educación, pero su energía también acabaría anulándole la personalidad.
Una beca para estudiar en Nueva York le permitió a Toole escapar de su agobiante madre. Realizó un máster en Literatura Inglesa en Columbia y emprendió una carrera como docente antes de ser llamado a filas. En el ejército trabajó como profesor de inglés para soldados puertorriqueños, una tarea que combinó con la redacción de los primeros borradores de 'Conjura'.
Finalizada su instrucción militar, Toole regresó a su Nueva Orleans natal. Pero ya no era el mismo. Se bebía hasta los peces, era excéntrico al vestir y no había ni rastro de aquel maestro extrovertido que encandilaba a los alumnos. Siempre se ha sospechado de su frustración por no conseguir publicar su obra. No obstante, algunos biógrafos de Toole insinúan que su probable homosexualidad, reprimida a la sombra de su autoritaria madre, fue el factor clave en su mutación y trágico desenlace.
Toole desapareció un 20 de enero de 1969, después de una acalorada trifulca con Thelma. Los recibos de gasolina encontrados en la guantera revelan que viajó a la costa oeste, para luego cruzar el país en dirección a Midgeville, Georgia, donde visitó la tumba de Flannery O'Connor. Se cree que regresaba hacia Nueva Orleans cuando paró en una carretera secundaria a las afueras de Biloxi, Mississippi. Allí encontraron su cuerpo el 26 de marzo.
En el lugar de la tragedia se halló una nota de suicidio, que Thelma destruyó tras leerla. Sus comentarios acerca del contenido de la carta fueron contradictorios. Lo cierto es que tras la muerte de su marido y padre de Ken en 1974, Thelma consagró todos sus esfuerzos a difundir 'La conjura de los necios', una novela vibrante, grotesca, que arranca tantas carcajadas como sonrojos de vergüenza ajena. Una novela, además, en la que pervive la maldición de su autor.

Odisea en Hollywood

Portada de una de las biografías de Toole.Portada de una de las biografías de Toole.

1980. Scott Kramer abre con desgana el libro. Él es un joven ejecutivo en la 20th Century Fox, y leer la obra de un don nadie cadáver le apetece tanto como desayunarse sus propios mocos. Pero la editorial de la Universidad de Louisiana, un ente sin presencia en Hollywood, le ha enviado la novela porque él es su único contacto en la meca del cine. Un año antes, fue él quien les pidió un favor: una guía sobre la flora de Louisiana para regalar a su madre, botánica aficionada. Era un ejemplar antiguo y difícil de encontrar, así que Kramer se sentía en deuda. Con cierta desidia, comenzó a pasar las páginas. Y se enamoró.
Desde entonces, Kramer ha vivido una odisea tratando de llevar 'La conjura de los necios' a la gran pantalla. Muchos ejecutivos opinan que se trata de una obra difícil de adaptar: ¿cómo trasladar al celuloide los delirantes soliloquios de Ignatius? ¿Atraería a la audiencia la historia de semejante antihéroe, un intelectual con sobrepeso y virgen empedernido?
En estas tres décadas, el proyecto ha estado lastrado por la incomprensión. Y por la desgracia. Todos los intentos serios de crear un filme han tropezado con funestos acontecimientos. John Belushi fue el primer actor elegido para encarnar a Ignatius. Falleció por sobredosis un día antes de su reunión con directivos de la productora.
Otros intérpretes que se barajaron para el papel fueron John Candy y Chris Farley. Muertos. El último nombre en saltar a la palestra fue el de Will Ferrell, que encabezaría un reparto en el que figurarían además Drew Barrymore, Mos Def y Olympia Dukakis. Kramer y Steven Soderbergh habían escrito un guión meticulosamente fiel a la novela. Incluso se rodaría el filme en Nueva Orleans. Y entonces llegó el Katrina. La empresa continúa actualmente en punto muerto. "Es la película que todo el mundo en Hollywood desea rodar pero nadie quiere financiar", comentó Ferrell en 2007.
Es la maldición interminable de una obra cuyo fracaso inicial consumió a su autor. John Kennedy Toole jamás intuyó que terminaría vendiendo millones de copias y convirtiéndose en un genuino libro de culto. Nunca sospechó que Ignatius J. Reilly y sus necios conjurados acabarían conquistando el mundo.

Fuentes: Amazon.es, Notas para lectores curiosos y elmundo.es.

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