martes, 24 de enero de 2012

VINIERON DE MUY LEJOS 1- BRIGADISTAS ARGENTINOS EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

Voluntarios argentinos en un tren. Foto de Frank Cappa. 


Dedicado a Francisco, Lux Aeterna, mi buen amigo argentino.
Él ya sabe por qué.


Nadie sabe las razones que pueden llevar a una persona a decidir abandonarlo todoy entregar la vida por una causa a miles de kilómetros de su país.En 1936 comenzaba la Guerra Civil Española y muchos argentinos decidieron que tenían que estar allí. En el frente. Combatiendo. Muriendo. Fueron más de 600 cuyos nombres y apellidos, cuyos rostros, cuyos oficios… sólo hace bien poco tiempo que han sido publicados.

Hoy contaré la historia de unos héroes injustamente olvidados, de hombres y mujeres que un día decidieron luchar contra el fascismo allí donde estuviera y que la vida no merecía la pena si no se la jugaban por una idea.


Micaela Feldman de Etchebéhère, capitana argentina, que comandó una columna delPOUM



En Argentina, la guerra civil tuvo una amplia repercusión interna, viviéndose como si transcurriera dentro de sus fronteras. La comunidad española era gigantesca, porque desde fines del siglo XIX llegaron al país millones de inmigrantes españoles que buscaban mejorar sus condiciones de vida o escapar de persecuciones políticas

La colectividad de origen español y la población argentina en su conjunto se alineó en bandos diferentes, tomando partido por una u otra facción de la contienda, aunque mayoritariamente a favor del bando republicano. Más ambigua fue la actuación de los gobiernos argentinos de la época, poco proclives al gobierno legítimamente constituido. Ésta fue la constante en la mayoría de países latinoamericanos: el pueblo estaba con la República y los gobiernos con Franco.


La Avenida de Mayo, con sus cafés, centros de reunión, comercios y teatros, se transformó en un escenario de manifestaciones y rencillas entre los partidarios de ambos bandos que se demarcaban en dos bares, situados uno frente al otro, en las esquinas de la avenida y de la calle Salta. En el bar “Español” se encontraban losfranquistas y en el “Iberia”, los republicanos. Muchos recuerdan que, a la caída de la tarde, se esperaban ansiosamente las noticias del día. Y que en más de una ocasión hubo más que palabras entre unos y otros.


El bar Iberia, en la esquina de Avenida de Mayo y Salta"sede" de los republicanos españoles en Argentina. Sus mesas guardan el recuerdo de Federico García Lorca yMargarita Xirgú, entre otros grandes artistas. 



Mientras los ganaderos y la Iglesia argentina presionaban al gobierno para que reconociera a Franco, apoyados por algunos diarios como “El Pueblo”, los republicanos iniciaron, junto a los socialistas y comunistas locales, una activacampaña de solidaridad

Había más de 200 comités de la Federación de Organizaciones Amigas de la República Española (FOARE), desde la que se lanzaron estampillas solidarias, bonos, se organizaron festivales… Durante el invierno, las mujeres tejíanpasamontañas, bufandas y calcetines para los milicianos que peleaban cruzando el mar. Los obreros donaban una parte de sus sueldos. La FOARE envió leche en polvo para los niños, mantas para los combatientes de Madrid y de Teruel, jabón, bacalao, harina, carne…


El Luna Park, tradicicional estadio cubierto bonaerense, visto desde la calle Bouchard. Cercano a la conocida calle Corrientes, en él se han venido realizando actividades artísticas y deportivas desde su fundación en 1931. También Libertad Lamarque, famosa actriz y cantante argentina, dio allí recitales a beneficio de la República Española



Pero hacía falta más. Por eso, muchos decidieron partir hacia la línea de fuego. Los brigadistas argentinos integraron el segundo mayor contingente de voluntarios latinoamericanos en defensa de la República, sólo superados por los cubanos, unos 1.200.

El menor tenía 17 años; el mayor, 55; la mayoría andaba por los veinte. Eran en gran parte comunistas, porque la Internacional Comunista había organizado lasBrigadas Internacionales, pero también había anarquistas, socialistas, o simpatizantes republicanos 
sin partidoCampesinos y obreros en su mayoría, casi ninguno contaba con experiencia militar la cual recibieron, una vez en España, en una base en Albacete.

Brigadistas Internacionales recién llegados a Albacete



Los argentinos fueron destinados a brigadas de españoles, de latinoamericanos o de otras nacionalidades, porque no reunían la cantidad suficiente para tener su propio batallón, como sí ocurrió con ingleses, norteamericanos, franceses, belgas, polacos, y otros. De los latinoamericanos, además de los mencionados cubanos, losmejicanos fueron de los más numerosos.

Quizá por esa razón cayeron en el olvido, del que sólo recientemente han sido rescatados por un grupo de historiadores. Mientras que norteamericanos, canadienses y de otras nacionalidades aparecen en todos los listados e investigaciones, poco se ha hablado del papel de los brigadistas latinoamericanos.


Portada del vídeo documental "Esos mismos hombres. Voluntarios argentinos en la Guerra Civil Española". Basado en testimonios de brigadistas argentinos aún vivos, cuenta con cientos de fotografías y es el fruto de años de trabajo de un grupo dehistoriadores marplatenses (*). 



Los argentinos lucharon –y murieron- en muchas de las grandes batallas de laGuerra civil. En Brunete, en Belchite, en Teruel, en Madrid…Aunque la batalla que más recuerdan, porque estuvo a punto de dar vuelta a favor de la República, a una derrota que muchos políticos y jefes militares republicanos daban ya por sentada, fue la batalla del Ebro

La noche del 24 de julio de 1938 los republicanos cruzaron el río en un ataque sorpresa, a nado, en botes, en puentes desmontables y, hasta que en septiembre fueron obligados a retirarse, participaron de una hazaña de voluntad y resistencia que costó decenas de miles de vidas. Muchos argentinos fueron muertos o heridos.Carlos Kern Alemán, uno de los que sobrevivieron, fue elogiado en una orden del día de su unidad "por su brillante actuación en la ofensiva del Ebro y por su valiente actitud y disciplina en todo momento".


Tropas republicanas cruzan el Ebro a la altura de Miravet. Ilustración de Kalvellido a partir de una conocida fotografía de la batalla. 



El 21 de septiembre, en plena batalla, los combatientes del Ebro recibieron la noticia de que el presidente republicano, Juan Negrín, que apostaba al estallido de laSegunda Guerra Mundial como única alternativa para no ser derrotado por Franco, había ofrendado la retirada de los brigadistas internacionales ante la Sociedad de las Naciones. El 23 de septiembre, más de seis mil brigadistas, argentinos incluidos, tomaron sus cosas y cruzaron el Ebro en sentido inverso, hacia la repatriación.


Les Masies (Tarragona), 25 de octubre de 1938. Estos voluntarios del Batallón Lincoln, supervivientes de decenas de batallas por la República, saludan emocionados, en lo que creen que es su último adiós a la causa por la que lucharon. Todos ellos vienen delEbro y sus uniformes aún tienen la mugre de las trincheras. En sus rostros adivinamos la dureza de los hechos vividos y, sobre todo, un cierto abatimiento, en este adiós en el que sabían que la República estaba derrotada. 



Se organizó un multitudinario desfile para despedirlos. Agitando pañuelos, toda la población de Barcelona se lanzó a las calles para decirles adiós. La Pasionaria fue la encargada del discurso final:

“¡Camaradas de las Brigadas Internacionales! La salud de esa misma causa por la cual vosotros ofrecisteis vuestra sangre con generosidad sin límites os hace volver a vuestras patrias a unos, a la forzada emigración a otros. Podéis marcharos orgullosos. Sois la historia, sois la leyenda, sois el ejemplo heroico de la solidaridad y de la universalidad de la democracia. No os olvidaremos, y, cuando el olivo de la paz florezca, entrelazado con los laureles de la victoria de la República Española, ¡volved!”.


Los brigadistas argentinos en el desfile de despedida en Barcelona



No volvieron... La República fue derrotada y el franquismo gobernó España durante casi 40 años. Desde Cataluña197 argentinos y muchos brigadistas internacionales que habían venido de todo el mundo a combatir por la República, tomaron a pie el camino de los Pirineos, el camino del exilio. Se marchaban con el corazón encogido, entristecidos por “dejar la guerra antes de tiempo”, por dejar abandonados a sushermanos españoles librando en las orillas del Ebro la última gran batalla contra elfascismo.

Tras la derrota republicana, la mayor parte se exilió en Francia y progresivamente se repatrió a Argentina, aunque muchos quedaron en campos de concentración franceses o en cárceles españolas. Los que regresaron a Argentina enfrentaronacusaciones y procesos judiciales aunque parece ser que nunca fueron sentenciados.


Brigadistas argentinos en el campo de concentración francés de Saint Cyprien.



Muchos se integraron en asociaciones de veteranos vertebradas en torno al Centro Republicano Español y mantuvieron su lucha contra el franquismo y en defensa de la liberación de sus compañeros presos. De hecho, tres brigadistas argentinos Luis Alberto Quesada, Juan Arhaucet y Manuel Villar, fueron condenados a muerte o cadena perpetua por la dictadura y liberados por intermediación del gobierno deArturo Frondizi (1958-1962) ante el régimen franquista.

Las vidas de aquellos valientes no han tenido el reconocimiento que merecían. Dieron la vida por ayudar a la República Española y al pueblo español. Son parte de la historia de su país y del nuestro. Por eso merecen nuestro más emocionadohomenaje.


Éste es el modesto intento de este blog.


En su memoria,
 ¡Salud y República!



Fuente: Fusilados de Torrellas.

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