sábado, 1 de septiembre de 2012

LITERATURA - EL ARTE DE VOLAR


                                 
           ENCUENTRO CON ANTONIO ALTARRIBA Y KIM (EL ARTE DE VOLAR)




                                                       


Autor: ALTARRIBA, ANTONIO y KIM

Editorial: DE PONENT

Año de edición: 2009

Género: Cómics, Novela Gráfica






El 4 de mayo de 2001 el padre de Antonio Altarriba se suicidó. De esa manera ponía fin a una vida marcada por el fracaso y la frustración. Al igual que otros muchos hombre y mujeres del pasado siglo intentó construir un mundo más justo y la Historia le dio la espalda, quiso volar con las alas de la ilusión y acabó estrellándose. De su mano recorremos las penurias de la España de principios de siglo, la guerra civil, el exilio, los campos de concentración, la resistencia contra los alemanes, el mercado negro, el desarrollismo, la llegada de la democracia... Con este material Antonio Altarriba elabora un guión desgarrador en el que, como no podía ser de otra manera, se halla profundamente implicado. Kim se encarga de ponerlo en imágenes con el mejor de sus estilos. Juntos construyen una historia vibrante en la que padecimientos y atrocidades no impiden que el amor y el humor ocupen un lugar importante. Estamos ante un gran fresco de la Historia de España pero también ante un despiadado retrato de la codicia humana destinado a convertirse en referencia clave de nuestra historieta. “El arte de volar rompe moldes y géneros. Por su temática y enorme calidad literaria y gráfica no dudamos en afirmar que nos encontramos ante uno de los libros más importantes publicados en la última década” . Premio Nacional de Cómic de Catalunya 2010. Premio Cálamo Extraordinario 2009.


'El arte de volar' es una obra maestra


ÁLVARO PONS 

El arte de volar, de Kim y Antonio Altarriba ha sido distinguido como el mejor cómic publicado en 2009 al recibir el Premio Nacional de Cómic convocado por el Ministerio de Cultura. Un galardón que no sorprende, en tanto se suma a la larga lista de reconocimiento unánime que la obra ha obtenido (Premio del Salón del Cómic de Barcelona, Premi Nacional de Còmic de Catalunya, Premio Cálamo, Premio de la Crítica...), pero que sigue quedándose corto para evaluar la calidad e importancia que esta obra tiene (y tendrá) para el cómic español.
Antonio Altarriba, teórico de la historieta y guionista vocacional en la insurgente historieta de los años 80, rompe con una cómoda trayectoria que lo vinculaba al relato erótico elegante y sensual para zambullirse en un doloroso ejercicio de introspección personal. Su padre se suicidó a los 90 años, se arrojó al vacío desde la habitación de la residencia en un acto de rebeldía final. Un corte de mangas con el mundo incomprensible para su hijo, inexplicable, que poco a poco se transformaba en angustia personal hasta que encontró unas notas, una especie de diario personal, que mostraba una figura muy distinta a la que él conoció como padre. La duda, el misterio de lo acontecido y de esas notas sólo tenía una posible solución: reconstruir desde cero la figura de su padre, armar una realidad diferente a la que su residía en su memoria, acercarse a la figura de un desconocido, de un tal Antonio Altarriba que vivió una larga vida, noventa años en los que quizás fue feliz o quizás desgraciado, que tuvo un hijo, Antonio, y se quitó la vida tirándose desde una ventana.

Un ejercicio intenso y desolador de introspección familiar y sentimental que tenía que saltar todavía a la viñeta. El noveno arte ha sido el lenguaje elegido por obras de reflexión personal tan importantes como Maus, El almanaque de mi padre o Jimmy Corrigan, coincidentes con el cómic de Altarriba en derivar de una forma u otra del análisis de la figura del padre, pero realizadas desde la protección del espacio íntimo que proporciona la autoría total de la obra. Como guionistas y dibujantes, Spigelman, Taniguchi o Ware practicaban un ejercicio de catarsis personal aislada, traducían sus emociones directamente al papel en comunicación directa con el lector. Pero Altarriba, guionista, tenía la difícil elección de dejar en manos de otros el descarnamiento de sus sentimientos. La decisión fue sorprendente: Joaquim Aubert, Kim, el conocido dibujante de Martinez el facha en El Jueves, un personaje ya icónico que había fagocitado casi por completo a su autor. Pero los que recuerdan aquella época de los 80, saben de la inmensa versatilidad de este dibujante, minucioso y de expresividad fluida, que demuestra en El arte de volar hasta qué punto todo calificativo se queda escaso. Ante una obra de sinceridad aplastante, de
momentos de emotividad pura y de reflexión pausada, Kim realiza un trabajo brutal de condensación, convirtiéndose en invisible vehículo de la narración de Altarriba. Olvida toda exhibición gráfica para plasmar en viñetas la vida desde la sobriedad compositiva, dejando que mane con naturalidad y dirigiendo al lector con precisión. Combina con habilidad los largos textos donde Antonio, el hijo, reflexiona sobre su padre, en un doble nivel de lectura paralela entre la voz del narrador y la secuencia dibujada, dejando que realidad y reflexión se unan en un tejido común que está hilado por la labor gráfica de Kim, sin dejar que lo literario entierre a lo gráfico. Una inmolación aparente del dibujante que es, en realidad, la demostración palpable de su impresionante trabajo, de una valía incalculable.El arte de volar es esa recomposición de una fotografía rota en miles de pedazos, una labor de relojero paciente que debe encajar todos los mecanismos con precisión pero sin tener plano que le ayude, descubriendo a cada paso la verdad aún a sabiendas a que pueda ser dolorosa. Antonio, hijo, toma la voz de Antonio, padre, para recorrer su peripecia vital, desde el niño que se divertía y reía con la ilusión de poder volar hasta el joven que pronto conoció la dura realidad de una guerra, del hambre de la posguerra y el horror de la dictadura. Descubriendo la vida de su padre, Altarriba da voz también a los olvidados, a los que vivieron el exilio pero volvieron como derrotados, fagocitados por un sistema que los convirtió en meros peones. Antonio Altarriba, padre, fue uno más de esa legión de nombres que no fueron parte de la historia: la historia pasó por encima de ellos. Transformado en una pieza más de un engranaje contra el que luchó, moviéndose en una pantomima de libre albedrío, sólo queda una libertad: decidir cuándo se sale de la máquina, saltar al vacío y elegir, al menos, cómo encontrarse con la muerte. Una caída de noventa años recorrida en apenas unos segundos que su hijo reconstruirá a golpe de sufrimiento y tortura personal.
Es imposible rehuir la reflexión introspectiva tras la lectura de El arte de volar. Es imposible no sentir que la vida de Antonio Altarriba, padre, es también la de parte de cualquiera de los que han vivido los últimos noventa años de historia de este país. Por sentimientos y emociones, pero también porque relata la historia nunca contada de aquellos que sólo querían vivir un día más, que se vieron defraudados por unos credos e ideologías al final ajenos.
Un viaje en una montaña rusa de alegrías y tristezas, de felicidades y sinsabores, de amores y desamores, que es la vida, en el fondo una falsa ilusión destinada a encontrarse con la dura realidad del cemento. Y el lector, desprevenido, reconvertido a su vez en sosías de padre e hijo, sentirá ese golpe con la misma dureza y severidad: volar sin alas es sólo una ilusión que disfraza a la muerte.
Es difícil sustraerse a la tentación de hablar de una obra maestra. Son pocas las llamadas a realmente merecer ese título, pero si la profundidad, emotividad, sinceridad y la capacidad de llevar a la reflexión son su medida, sin duda, El arte de volar es una obra maestra.
 

martes, 28 de agosto de 2012

LA DOBLE MATANZA DE BADAJOZ 2- ORGIA DE SANGRE EN LA PLAZA DE TOROS

Cartel de la a Asociación Soriana Recuerdo y Dignidad , que ha organizado este miércoles pasado, día 3, una charla sobre el teniente coronel Yagüe, con Francisco Espinosa, el autor de La columna de la Muerte.

"Dicen que la primera noche la sangre alcanzó un palmo de profundidad. No lo dudo. Allí se asesinó a 1.800 hombres y mujeres en un plazo de 12 horas. En 1.800 cuerpos hay más sangre de la que imaginas"
Jay Allen, Chicago Tribune, 30 de Agosto de 1936.
«Es una espléndida victoria. Antes de avanzar de nuevo, y ayudados por los falangistas, vamos a acabar de limpiar Extremadura».
Juan Yagüe, en declaraciones a Jacques Berthet, de Le Temps, 16 de Agosto de 1936.
"Nos pasaron a la plaza de toros y nos alojaron en unos pasadizos que había por debajo de las gradas. No había más luz que la que pasaba por las ranuras o las aspilleras de las murallas. Al día siguiente empezaron los fusilamientos. El sistema que tenían era el siguiente: entraba un cabo de la Legión, contaba hasta 20, los sacaba al ruedo, donde ya esperaban los guardias civiles que componían el piquete de ejecución. Una vez fusilados, llamaban a algunos para que cargaran los muertos en una camionetilla chica y se los llevaban, creo, al cementerio".
Testimonio de un superviviente, entonces con 15 años, al investigador Francisco Pilo Ortiz, autor del libro que leva como título: "Ellos lo vivieron. Sucesos en Badajoz durante los meses de julio y agosto de 1936, narrados por personas que los presenciaron".
"A eso de las tres y media de la mañana llegamos a la plaza de toros. Me fijé que en los chiqueros había mucha gente vigilada por los legionarios. Muchos gritaban y lloraban. Dentro del ruedo había varios muertos en fila y nos dijeron que los cargáramos en el camión y los lleváramos al cementerio. Al salir por Puerta Pilar también había muchos muertos aquí y allí, desparramados por el campo. Muchos de ellos eran moros. Cuando llegamos [al cementerio] un paisano nos dijo que descargáramos lo que llevábamos al otro lado del camino. El enterrador decía que no sabía qué iba a hacer con tantos muertos, que no tenía preparadas tantas tumbas. Nos dijeron que volviéramos a la plaza de toros y así lo hicimos. Dentro de la plaza había esta vez más muertos, un montón aquí y otro más allá [...] Aquel día dimos lo menos seis viajes. Al día siguiente dimos cuatro o cinco viajes. En el primer viaje me fijé que los habían colocado a los muertos [en el cementerio] unos encima de otros, formando un montón. Cuando dimos el segundo viaje ya les habían dado fuego. Aquello era espantoso. El olor era terrible y algunos muertos parecía como si se quejaran cuando ardían. Ese día 15 y los que siguieron se mató a mucha gente en Badajoz, aunque no podría decir a cuántos..."
Testimonio -recogido, como el anterior, por Francisco Pilo Ortiz en su libro "Ellos lo vivieron"- de un hombre que en la madrugada del 14 al 15 recibió una orden sobrecogedora: cargar cadáveres en un camión y llevarlos desde la plaza de toros al cementerio
Muralla del baluarte de Santiago, Badajoz.
Las tropas marroquíes y los curtidos y experimentados legionarios de Yagüeacaban de conquistar la ciudad de Badajoz. La resistencia en la capital extremeña ha podido durar escasamente un día. Defendida por unos cuantos milicianos mal armados y peor entrenados y algunos soldados republicanos, su destino estaba escrito tras sufrir los crueles bombardeos de la aviación alemana e italiana a las órdenes de Franco y del fuego artillero de las numerosas piezas a disposición deYagüe.
Baluarte de San Juan y Puerta Pilar.
Furiosos por las numerosas bajas sufridas a manos de tan escasamente preparado enemigo, los moros y los legionarios se extienden por la ciudad comenzando unamatanza salvaje e indiscriminada, violando, torturando y degollando con las bayonetas a todo el que se cruza en su camino.
Fusilados contra una tapia cualquiera. Obsérvense los impactos de las balas.
Una orgía imparable de sangre recorría la ciudad de Badajoz y sus alrededores.Perseguían a los republicanos por las azoteas, cazándolos como a moscas, haciendo apuestas entre tropas moras, falangistas y legionarios; los marcaban a hierro como a las vacas. Manuel Ramallo y Antonio Almeida Segura, destacadosfalangistas, iban a por todas, dirigiendo y ejecutando torturas y asesinatos, mientras la Autoridad Militar jaleaba sus crímenes. En la Plaza de Menacho, los moros que integraban la Columna de Asensio, se divertían abriéndoles el cuerpo a los detenidos antes de matarlos y, aún vivos, les cortaban la cabeza y las metían en el propio cadáver del asesinado.
La puerta de la Plaza del Horror, hoy desaparecida. En su lugar se levanta un bello y moderno Palacio de Congresos.
Mientras, en la Plaza de Toros iba a comenzar la ”fiesta”. En el tendido, junto a la barrera, habían instalado unos focos para iluminar la arena. Allí estabanatemorizados todos los presos republicanos. 

Las ametralladoras habían sido fijadas en las contrabarreras del toril. Para este espectáculo hubo entradas e invitaciones, a él acudieron señoritos de Andalucía y de Extremadura, terratenientes sedientos de venganza y falangistas de reciente camisa; también acudieron invitadas respetables y “piadosas” damas. Asimismo, numerosos eclesiásticos, virtuosos frailes y monjas aplaudían entusiasmados.

Uno de los jefes moros, Muley Racbid, que se distinguía por su fiereza, se vistió detorero sin quitarse sus sempiternos atuendos. Con la bayoneta a modo de estoque, jaleaba a los prisioneros como si de reses bravas se trataran; y terminaba su faenaclavándole el hierro en el cuello o en la cara. Así, bestialmente, acababa con ellos mientras los invitados aplaudían cada faena, coreando "olés" a los asesinos. 

A primeras horas del día 15, el espectáculo continuaba. Entonces, Juan Gallardo Bermejo, miliciano preso, se lanzó sobre un legionario que lo toreaba y, después de arrebatarle la bayoneta, lo mató allí mismo. En ese momento, moros y legionarios se retiraron del coso. Sin esperar un minuto, empezaron a tronar las ametralladoras, mientras se oían el grito colectivo de los milicianos, mezclando loschillidos de horror con vivas a la República y a Extremadura socialista.

Hileras de cadáveres en el cementerio de Badajoz. No menos de 4000 personas, tanto en las calles como en la Plaza de Toros, fueron asesinadas aunque la desaparición de archivos...
Los montones de muertos son enterrados en grandes fosas comunes, abiertas porpresos que todavía quedaban vivos.

A la mañana siguiente, antes de que se hiciera de día, una nueva hornada de presos llenaba ya el coso de la Plaza de Toros. Badajoz no dormía, mientras aquella orgía sanguinaria continuaba sin parar; Se ponen en funcionamiento de nuevo las ametralladoras. 


Eran casi las ocho cuando habían rematado definitivamente su faena; unos moros repasaban los cadáveres uno a uno para 
arrebatarles todos los anillos , las medallas, los dientes de oro y cada una de las prendas que les gustaban; cuando no podían sacarles el aro de oro de un dedo, lo cortaban con el machete y, aún ensangrentado, lo guardaban en su mochila. Le abrían la boca al cadáver y si teníadentadura de oro, se la arrancaban con la hoja de su bayoneta.
...impide cuantificar con exactitud el número de víctimas que algunos estudios cifran en 9000.
Sin embargo los fascistas no habían contado con la prensa internacional. entraron, Al menos, cinco periodistas consiguieron entrar en Badajoz: Jacques Berthet, de Le Temps; Mario Neves, del Diario de Lisboa; otro francés llamado Marcel Dany, de laAgencia Havas; el norteamericano John T. Whitaker, del New York Herald Tribune; el fotógrafo y camerógrafo francés René Bru y, poco más tarde, Jay Allen, del Chicago Tribune y del News Chronicle. Todos ellos hablaron de lasmatanzas de Badajoz.

El domingo 16 de agosto, Le Populaire y Le Temps, en primera plana, y Le Figaro yParis-Soir, en la página tres, anunciaron los sucesos de Badajoz.


«LOS FASCISTAS ASESINAN A LA POBLACION DE BADAJOZ» era el título deLe Populaire, que poseía la información del enviado de la Agencia Havas, y en su comunicado se pueden leer cosas como éstas: «Los legionarios y los moros continúan ejecutando en masa», «Están teniendo lugar ejecuciones en masa», «Los cadáveres cubren el suelo», «En la plaza del Ayuntamiento yacen los partidarios del Gobierno que fueron ejecutados contra el muro de la catedral», «La sangre corre por las aceras. Por todas partes se encuentran charcos coagulados».

Portada del Diario de Lisboa del sábado 15 de agosto de 1836. El titular dice "Badajoz ha sido entregada a los legionarios y regulares marroquíes". "Escenas de horror y desolación en la ciudad conquistada por los rebeldes.". La crónica la firma Mario Neves, periodista portugués afín a los franquistas, e incluye la entrevista a Yagüe, en la que éste le informa que ya hay 2000 fusilados.
El lunes 17, Le Temps publicaba una crónica de Jacques Berthet, en la que éste daba detalles de la lucha y de la represión en Badajoz: «En estos momentos -escribía el 15 de agosto a las 22,30- alrededor de mil doscientas personas han sido fusiladas (...) Hemos visto las aceras de la Comandancia Militar empapadas de sangre (...) Los arrestos y las ejecuciones en masa continúan en la Plaza de Toros. Las calles de la ciudad están acribilladas de balas, cubiertas de vidrios, de tejas y de cadáveres abandonados. Sólo en la calle de San Juan hay trescientos cuerpos (...)».

El fotógrafo francés René Bru fue detenido por haber filmado los cadáveres que yacían por las calles y los prisioneros que ingresaban en masa en la Plaza de Toros, y pasó varias semanas en la prisión de Sevilla. Luego, René Bru fue liberado y expulsado de la zona rebelde, pero sus películas y sus fotos se quedaron en poder de los rebeldes.


Por ultimo, el 30 de agosto apareció en el Chicago Tribune el famoso artículo de Jay Allen, que relataba en un estilo crudo y apasionado las matanzas de Badajoz.

Artículo de Jay Allen en el Chicago Tribune del 30 de agosto de 1936, titulado "Slaughter of 4.000 at Badajoz. City of Horrors" (Matanza de 4000 en Badajoz, ciudad de los horrores), crónica considerada una de las más importantes del periodismo de guerra.
El inesperado eco del episodio por la presencia de corresponsales extranjerosmarcó un punto de inflexión para los franquistas. Los periodistas fueron duramente presionados para que cambiasen sus crónicas, sin éxito, y en adelante losfranquistas se vieron obligados a disimular. Además, algunos sectores que habían apoyado el golpe -en el ámbito estatal e internacional- empezaron a sentirse“incómodos” con tanta sangre.
Antonio Castejón, comandante de Infantería, otro de los carniceros de Extremadura Involucrado también en matanzas similares en Zafra, Almendralejo y Mérida al mando de la 5ª Bandera de Legionarios y del 2º Tabor de Regulares de Ceuta. En la foto, ya ascendido a coronel.
Se inició así otra fase, en la primavera de 1937. No se dejó de reprimir a la población, pero los paseos y fusilamientos sin trámite dejaron paso a juicios sumarísimos -simulacros de justicia- sin ninguna garantía legal. 

Las víctimas pasaron así de la categoría de “desaparecidos” a la de “ajusticiados”. 


La diferencia, en el fondo, carece de importancia.

Fuente: Fusilados de Torrellas.