domingo, 20 de enero de 2013

REPUBLICANOS ESPAÑOLES EN LOS CAMPOS DE EXTERMINIO NAZIS 2- LOS CERDOS DEL COMANDANTE



Uniforme del campo de Mauthausen




« Para estos españoles recibí órdenes especiales; no podían escribir y nadie debía saber que se encontraban en el campo, dado que eran prisioneros de guerra franceses; habían tenido problemas con el gobierno de Vichy; para librase de ellos se había creado una comisión de liquidación en Berlín por orden de Serrano Súñer, Ministro de Relaciones Exteriores de España. La cesión data de 1941. Los españoles ya no debían existir. El comienzo había sido exitoso, pero estos españoles no eran tan fáciles de matar como los polacos ».

Son palabras del director de MauthausenFranz Zieireis en el juicio de Núremberg. Así habla de quienes, en tiempos mejores para él, llamaba "sus cerdos", losespañoles sometidos a sus vesanías.Tratados como una incómoda mercancía, laEspaña franquista en alianza con la Francia colaboracionista y con los nazisdecidió el exterminio de millares de españoles exiliados. Se les aplicó el decreto“Nacht und Nebel” ("noche y niebla"), nombre en clave para la “solución final”. Entrarían en el campo y sólo podrían salir «por el humo de la chimenea».


Franz Ziereis, tercero por la izquierda, comandante del campo de Mauthausen, aparece sonriente del brazo de otros altos jerarcas nazis. 



Sucesivos trenes iban descargando presos, de todas las nacionalidades, en la estación de Mauthausen. Los españoles recuerdan cómo, tras varios días con sus noches encerrados sin agua ni comida, haciendo sus necesidades en un rincón del vagón de carga, entre vómitos y diarreas, veían una alta chimenea de la que salían humo y llamaradas. El olor que despedía era nauseabundo pero, al principio, creyeron que se trataba del sistema de calefacción. No sospechaban aún la magnitud delhorror que les esperaba ni que aquellas llamas eran provocadas por la combustión de los cuerpos de tantos asesinados.

Formando una columna en la estación, eran flanqueados por una nutrida guarnición sujetando feroces perros. Fanáticos jóvenes de la SS se encargaban de levantarles del suelo resbaladizo a culatazos en caso de caída, pisándoles las manos al intentar coger un puñado de nieve que apagara su tenaz sed, pese al intenso frío reinante. Cerrando la marcha del triste cortejo iban dos camiones que no dudaban en atropellar a cualquiera que,imposibilitado de seguir, se cruzara en su camino.


Auschwitz, 1944. Puede verse el arco por donde entraban los trenes, y los presos junto a los vagones de tren y los soldados nazis. 



Llegados al campo, se les tatuaba su número de preso, se les vestía con el famosopijama de rayas y se les identificaba con un triángulo azul de apátrida y, paradójicamente, con una “S” de “Spanier”. Un contrasentido más en medio de tanta locura.

Muchos supervivientes recuerdan el recuento de prisioneros en una explanada de unos doscientos metros de largo y unos cincuenta de ancho (la "Appel Platz") sobre una espesa capa de nieve. Formados de a cinco, en posición de firmes; estaban entre una y doce horas así. Veían caer a compañeros y no podían ayudarles; quien moviese la cabeza era apaleado hasta la muerte. El récord fueron 40 horas seguidas, bajo cero, y se saldó con 500 muertos, que iban desplomándose en la formación. Lo hemos visto en decenas de películas, sin sospechar que, entre las víctimas, había españoles


Por cualquier tontería se les sometía a sesiones de latigazos. Tenían que contar cada golpe en alemán y, si se equivocaban, volvían a empezar. La necesidad hizo que muchos de los supervivientes terminasen dominando la lengua de Bach y de Kant


Recuento de prisioneros en el campo de Sachsenhausen, situado en la población deOranienburg, Brandeburgo (Alemania)



Los “kapos”, presos de confianza de los SS, tenían derecho de vida y muertesobre los deportados, permitiendo a los más sanguinarios ascender a grados superiores en el escalafón del campo. Obedecían ciegamente las órdenes de los SSy cada madrugada despertaban a los prisioneros a latigazos al sonar una campana que daba inicio a la jornada. El recuento de prisioneros incluía los que habían muerto cada noche, cuyos cadáveres debían colocar los compañeros que quedaban vivos a su lado.

Evitar a los kapos más crueles, a los que no disimulaban su odio hacia los “Roten Spanier” (“rojos españoles”), era la mayor preocupación. Desconocían su verdaderonombre, pero los españoles, siempre imaginativos, deseosos de no formar parte de los kommandos bajo mando de los más brutales los bautizaron con nombres que los identificaban. Todos ellos, sin excepción, procuraban evitar a quienes más gozaban con sus torturas y, en la cantera, al mayor criminal de ellos, que apodaban"Charimba" y a otro al que por su corpulencia designaban como "King Kong"


Los "kapos", reclutados entre los peores criminales, eran los lacayos de los SS. Se convirtieron así en los mayores asesinos del régimen concentracionario nazi. 



Aunque no estaba incluido entre los campos de exteminio, Mauthausen lo fue tanto como cualquiera, pues allí el hombre valía hasta donde llegaban sus fuerzas para trabajar. Cuando ya eran incapaces de hacerlo, su destino era, invariablemente, el mismo: la cámara de gas.

La razón de existir de este campo era la cantera de granito de Steinbruch-Wienergraben, una de las más famosas trituradoras de prisioneros de aquel sistema criminal.
 Su escalera de 186 peldaños fue construida en el invierno de 1940-41 por los españoles. Y se recuerda que cada uno de sus peldaños costó la vida de 10 de nuestros compatriotas

La cantera de Mauthausen. La piedra extraida llego a utilizarse para pavimentar las calles deLinz y de Viena. Algunos prisioneros, desesperados, se dejaban caer por el precipicio de la cantera para poner fin a sus vidas. Los más débiles eran empujados al mismo por los SS. El"salto del paracaidista" le llamaban. 



Según una orden de Heinrich Himmler, los prisioneros de los campos de concentración debían ser formados como canteros para construir obras suntuosasdespués de que los nacionalsocialistas ganasen la guerra. Forzados a subir los malditos 186 escalones de la cantera con un pesado bloque de piedra a la espalda, los prisioneros de Mauthausen eran rápidamente debilitados hasta que sucumbían por extenuación. No en vano los habitantes de aquella región, conocida como “la Siberia austriaca”, la llamaban “Totenberg”, la “montaña de la muerte”.

Mauthausen
 fue pronto conocido entre los deportados como “el campo de los españoles” ya que, unido al gran número de prisioneros de esta nacionalidad se encontraba el hecho de que fueron los primeros en ocupar el campo, dándose la circunstancia de que incluso llegaron a ser albañiles españoles presos los que loconstruyeron.


La escalera de 186 escalones que subían los presos, cargados con piedras de 20 kilos, en el campo de Mauthausen. Su función no sólo era la de transportar el granito, sino además la de ir exterminando a los prisioneros, tanto por el duro trabajo de cargar con las piedras por esos 186 escalones, como por el peligro de que alguna de esas piedras cayera sobre la persona que iba detrás. 



Además el alto grado de organización y de solidaridad entre ellos (del cual hablaremos en el próximo artículo) evitó que el número de víctimas fuera mayor. Así y todo, un superviviente francés llegó a afirmar que «cada piedra de Mauthausen representa la vida de un español».

Una simple ojeada a un mapa bastará para comprobar que los nazis transformaronAlemania y los países ocupados por sus ejércitos en un inmenso campo de concentración. La explotación y exterminación de los prisioneros se centralizaban en22 campos principales, en muchos de los cuales hubo también prisioneros de nacionalidad española.


Principales campos de exterminio nazis en Europa, enero de 1944. 



Como en el de Buchenwald, en las inmediaciones de Weimar donde los supervivientes, como el escritor Jorge Semprún, recuerdan el hambre perpetua, la falta permanente de sueño, las vejaciones de los Kapos, las torturas de los SS., el trabajo en las fábricas de armamento, el humo del crematorio, las ejecuciones públicas, los recuentos interminables bajo la nieve de los inviernos, el agotamiento, la muerte de los compañeros…

Hubo también españoles anónimos en la base de Peenemünde, en la costa báltica de Alemania, en cuyas instalaciones subterráneas el científico alemán Von Braunllevaba a cabo la puesta a punto de las terroríficas bombas aladas V-1 y V-2.


Prisioneros trabajando en la construcción de las instalaciones subterráneas de la base dePeenemünde, que tuvieron que acelerarse en previsión de ataques aéreos británicos. 



Mención aparte merece el campo de Ravensbrück, situado cerca de Berlín, por donde llegaron a pasar unas 150.000 mujeres de 23 nacionalidades, de las que92.000 serían exterminadas.

Supervivientes de un número indeterminado de presas españolas capturadas por laGESTAPO en Francia recuerdan con horror aquel escenario de las más abyectasexperiencias seudo-médicas. Los médicos hacían abortar a todas aquellas cuyo embarazo superase los ocho meses. En cuanto a las demás, el médico jefe del campo, el doctor Treite, se especializó en asistir al parto para, acto seguido,estrangular o ahogar al recién nacido (en ocasiones los mataba lanzándolos contra la pared), en presencia de la madre, para estudiar sus reacciones psicológicas y sus secuelas posteriores.


Algunos bebés librados de momento de una muerte inmediata, sirvieron sin embargo de cobayas en muchas otra técnicas de exterminación, tras las cuales, de no morir, quedaban mutilados o tarados para siempre.


Grupo de niños, completamente consumidos, supervivientes de Ravensbrück



Españoles hubo también en otros muchos campos de exterminio. En Bergen-Belsen, Dachau, Esterwegen, Flossenburg, Dora-Mittelbau, Neuengamme, Sachsenhausen (Alemania); Terezin (Checoslovaquia); Natzwailer-Struthof, Schirmek (Francia/Alsacia); Auschwitz-Birkenau, Stutthof, Treblinka (Polonia)…

En uno de sus mejores poemas León Felipe habla de una de esas fábricas de muerte –Auschwitz- cuya monstruosa crueldad no pudieron ni siquiera imaginar losimaginativos poetas que en sueños descendieron a los infiernos


Ni Dante, ni Virgilio, ni Blake, ni Rimbaud descubrieron en el transcurso de susalucinantes pesadillas nada tan espantoso.



Fuente: Fusilados de Torrellas.

sábado, 19 de enero de 2013

MISTERIO - EL CRIMEN DE LOS MARQUESES DE URQUIJO


                                     
                                      EL LUGAR DEL CRIMEN "CASO URQUIJO"(2006)





  EL CRIMEN DE LOS MARQUESES DE URQUIJO

El 1 de agosto de 1980, aparecieron asesinados fría y profesionalizadamente, en su casa de Somosaguas (Madrid) los marqueses de Urquijo, Manuel de la Sierra, de 54 años, y su esposa María Lourdes Urquijo, de 45. El marqués estaba en su cama con un orificio en la nuca producido por una bala de pistola del calibre 22. La marquesa estaba también en cama. Presentaba dos balazos del mismo calibre, uno en la boca y otro en el cuello, que le perforó el cráneo.
Por sus circunstancias, el caso encierra incógnitas, como los móviles y la identidad de los auténticos autores. Rafael Escobedo que fue condenado a 50 años de cárcel como autor e los asesinatos –solo o en compañía de otros, según la sentencia- apareció ahorcado en su celda. Se había suicidado. La autopsia reveló la existencia de de cianuro potásico en los pulmones, administrado en forma de papelina, por lo que los forenses consideraron que de suicidio, nada de nada. Lo suicidaron, que es muy distinto.
Los Urquijo, presuntamente, no eran una familia en armonía. Las discusiones eran frecuentes y el ambiente familiar, muy cargado y casi irrespirable. El marqués, era tacaño y casi no daba dinero a sus hijos. Si les daba algo, era en medio de reproches. Juan de la Sierra y su hermana Miriam, eran conocidos por sus amistades como “los pobres”.
A esto se unía que las acciones del banco Urquijo que presidía el marqués, no eran precisamente las preferidas por los inversores desde principios de los años 70. Parecía que nada funcionaba bien en esta familia y en el negocio. A un problema le sucedía otro, entre ellos la separación de Miriam de Sierra y Rafael Escobedo. Apenas separada Miriam se relacionó con un ciudadano americano, Richard Dennis, con el que convivió.
Mientras, Rafael Escobedo, que había sido su marido, salía con su amigo íntimo Javier Anastasio, de 36. No tenían trabajo conocido y gastaban dinero que presuntamente les pasaban sus padres. No era extraño que todos estos personajes discreparan, entablando acaloradas discusiones. Cada uno de ellos tenía, presuntamente, motivos para perpetrar cualquier cosa. La opinión pública y la aristocracia se conmocionaron. No beneficiaron precisamente a las clases altas los trapos sucios que airearon los medios.
Tuvieron mucha difusión las calumnias, insultos declaraciones proferidos entre los miembros de la familia, sus allegados y gentes del entorno. Los españoles, desconcertados, seguíamos por la prensa, radio y televisión los pormenores de las confusas declaraciones de Rafi, de Miriam, de su hermano Juan, del administrador de la familia, Diego Martínez Herrera, del mayordomo de los marqueses y de un largo etcétera de personajes colaterales. Fue algo denigrante y esperpéntico.
Las investigaciones llevaron a un presunto culpable, Rafael Escobedo, ex marido de Miriam. Ante la policía (figura también en el sumario) confesó que:
Aparcó el coche en el descampado que se extiende a la derecha de la carretera que conduce al chalet y entró por la puerta cristalera que solía utilizar cuando vivía en la casa, para salir al jardín. Que tras adherir unos esparadrapos al cristal, lo golpeó con el martillo, introdujo la mano derecha y abrió la puerta, pasando al recinto de la piscina. Encontró la puerta interior de este recinto abierta y se dirigió al salón contiguo. Que para penetrar en el salón, donde se encuentra la escalera por la que se accedía a la planta superior donde están los dormitorios, tuvo que abrir una puerta de madera. Con el soplete, hizo en esta puerta un boquete por el que pudo introducir la mano y abrirla, girando la llave, que se encontraba puesta, por la parte interior. A continuación, recorrió el camino hasta la habitación donde dormía su suegro y, aproximándose a éste, le disparó en la cabeza y trató de salir precipitadamente de la habitación, por lo que tropezó en una silla y se le escapó un disparo.
 
Mientras trataba de huir se despertó su suegra y preguntó ¿quién hay? o algo así, y para evitar ser reconocido tuvo que darle muerte, disparándole una primera vez cuando ella se encontraba sentada en la cama y una segunda vez para asegurar su muerte. Tras ello, salió corriendo y tomó el vehículo de su padre, marchándose a su domicilio. A la mañana siguiente despertó temprano y se ausentó de casa para un asunto relacionado con el seguro de desempleo.
Preguntado si utilizó silenciador en la pistola, dijo que sí. Preguntado asimismo si utilizó guantes, manifiesta que sí. Preguntado sobre el paradero de la pistola que empleó en la comisión de los hechos, manifestó que desconoce el actual paradero de esta arma. Preguntado nuevamente para que aclare qué hizo con el arma, o a quién se la entregó tras la comisión de los hechos, contestó que no podía responder a eso.
Preguntado también por el paradero del soplete, la linterna, el martillo y demás efectos empleados, dijo que el soplete lo había comprado en una tienda y el martillo y la linterna y demás efectos los había cogido de su casa. Preguntado con qué fin adquirió y dispuso de tales efectos, dice que por motivos personales. Preguntado finalmente qué hizo tras la comisión de los hechos con los efectos utilizados dice no poder contestar a eso.
A pesar de esta declaración de Rafi Escobedo que como hemos dicho, figura en el sumario, su testimonio dejaba puntos oscuros. Estando en prisión cumpliendo condena cumplía se desmoronó en varias ocasiones. Dejó entrever que sabía los nombres de supuestos cómplices en los asesinatos de sus suegros.
Tanto fue así que cuando Javier Anastasio amigo íntimo de Rafi, fue declarado coautor del crimen, huyó a Brasil con documentación falsa después de cumplir el máximo de prisión provisional. Mauricio López Roberts, marqués de Torrehermosa, de cuarenta y ocho años de edad, amigo de Rafi, fue procesado como encubridor de Javier Anastasio. Fue también condenado y encarcelado.
Rafi Escobedo comenzó a insinuar desde el Penal de El Dueso que iba a contar toda la verdad. En un programa de El Loco de la Colina en el que fue entrevistado, firmó su sentencia de muerte. A los pocos días, apareció ahorcado en su celda. Se llevó a la tumba la aclaración de uno de los casos más oscuros de la crónica judicial española.
Una vez más, los asesinos volvieron a actuar, fría y profesionalizadamente. El cianuro en forma de papelina que le fue facilitado por alguien es una sustancia que va directamente a los pulmones y provoca inexorablemente la muerte. Todo estuvo planeado perfectamente.
Es en la profesionalización y la experiencia homicida de los asesinos en donde radica el misterio de las muertes de los marqueses de Urquijo y de Rafi Escobedo. El caso fue cargado de melodramatismo de culebrón cuando debiera haberse incidido mucho más en la extraordinaria profesionalidad de los autores. Ahí está el móvil, con el que tendríamos a los verdaderos asesinos.
Con razón, Margarita Landi, extraordinaria periodista de sucesos y crónica negra, recientemente fallecida, comentó al que escribe que ella jamás investigaría estos crímenes. Apreciaba demasiado la vida.
Autor: Matias J. Ros
                              
                                                        
Pese a todo lo avanzado, en lo sustancial el crimen de los Urquijo sigue siendo un enigma.Uno de los crímenes más sonados del último tercio del siglo XX en España se produjo en Madrid, a comienzos de agosto de 1980, cuando fueron asesinados en su lujoso chalé de Somosaguas los marqueses de Urquijo, Manuel de la Sierra y Torres y María Lourdes de Urquijo y Morenés.
El crimen tenía todos los personajes de una novela de Simenon o Agata Christie: el mayordomo, el hijo reprimido, la hija caprichosa, el yerno bala perdida, el administrador inquisitivo, las criadas sumisas, el amigo americano, el tirador (de rifle) profesional y el compañero íntimo del yerno.
Los asesinos conocían perfectamente la casa pues entraron por la parte trasera, desconectaron el sistema de alarma y, tras sortear varias puertas, una de ellas metálica, accedieron al dormitorio de los marqueses, en donde los mataron.
De ahí que las pesquisas fueron pronto a dar con Rafael Escobedo, de 26 años, casado con Miriam de la Sierra, la hija de los marqueses. Rafael se declaró culpable, aunque nunca reveló los nombres de los que le acompañaban esa noche. El fallo del tribunal decía: <…sólo o en compañía de otros>. Al final, Escobedo, conocido por Rafi, se suicidó en la cárcel y se llevó su secreto a la tumba. (Carlos Fernandez. La voz de Galicia, 2005)
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Los personajes de este drama, uno de los más conocidos, y misteriosos, de la historia criminal española, son:


– Los hijos y los herederos. Miriam y Juan de la Sierra, que entonces tenían 24 y 22 años, respectivamente. Su padre era muy severo, y les daba el dinero con cuentagotas. Esta especialmente disgustado con el matrimonio de Miriam, que se llevó a cabo contra su voluntad. Y, según parece, fue una fuerte discusión con su madre lo que hizo que Juan fuera obligado por su padre a irse a Londres a estudiar, donde –aparentemente– se encontraba el día de los asesinatos.


– El yerno. Rafael (Rafi) Escobedo Alday, casado con Miriam. Tenía 26 años y odiaba a su suegro, al que hacía responsable del fracaso de su matrimonio.


– El administrador. Diego Martínez Herrera, de 52 años, al servicio del marqués desde mucho antes de que éste conquistara, con su boda, título y fortuna.


– El consuegro. Miguel Escobedo Gómez-Martín, padre de Rafael y gran aficionado a las armas de fuego.


– El mayordomo. Tradicional culpable en las novelas policíacas, pero fuera de toda sospecha en este crimen. Vicente Díaz Romero (37 años) llevaba siete meses al servicio de los marqueses. Gracias a él se conocieron muchos detalles sobre las difíciles relaciones paternofiliales en la familia Urquijo.


– El Americano. Richard Dennis Rew, que entonces tenía 41 años, estaba divorciado y tenía dos hijos. Era la pareja sentimental de Miriam, que se había separado de Rafi.


– El amigo. Javier Anastasio de Espina, compañero del alma de Rafael Escobedo desde la infancia, estuvo cenando con él y luego tomando copas la noche del crimen. Cuando éste fue detenido y acusado formalmente del asesinato de sus suegros hizo un viaje relámpago a Londres que aún hoy resulta inexplicable, a no ser que fuera pura y simplemente una huida abortada.


– El marqués de Torrehermosa. Mauricio López Roberts. Trabajó con Escobedo y con Miriam en Golden, una empresa de venta piramidal. Afirmaba sentirse una especie de “padre adoptivo” de Escobedo.


La Policía tuvo muy claro, prácticamente desde las primeras horas, quién era el principal sospechoso: Rafael Escobedo Alday, que odiaba a su suegro, el cual primero se opuso a su boda y luego le retiró la ayuda económica, amenazando con desheredar a su hija. Desde luego, Escobedo tenía un móvil. Aunque esto aparecía tan claro, el sospechoso no fue detenido y acusado hasta pasados ocho meses del doble crimen. Y la detención se debió a un elemento extraño a la investigación oficial.
Fue un policía que estudiaba Derecho, José Romero Tamaral, quien siguió a Escobedo hasta una finca de Moncalvillo de Huete (Cuenca), donde recogió unos casquillos que se demostró habían sido disparados con la misma arma que mató a los marqueses. Las pesquisas de Romero permitieron acusar al amigo de Rafi, Javier Anastasio, como coautor, y a Mauricio López Roberts, como encubridor. Por medio, y tirando del hilo de a quién beneficiaba económicamente la muerte de los marqueses, los hijos, Juan y Miriam, tuvieron que padecer el peso de la sospecha, aunque nunca fueron formalmente acusados ni se encontró ninguna prueba contra ellos.
Los esfuerzos policiales y la investigación periodística permitieron saber con bastante aproximación cómo se produjeron los hechos, pero han pasado los años sin que pueda determinarse quiénes acompañaban a Rafael Escobedo y cuál fue verdaderamente el móvil. Escobedo fue juzgado a finales de junio de 1983: en la sentencia, que se conoció el 7 de julio, se le condenaba –como autor de dos asesinatos– a 53 años, 4 meses y 2 días de reclusión.
En octubre de ese mismo año se abrió un segundo sumario, por el que fueron procesados Javier Anastasio y Mauricio López Roberts. En diciembre de 1987 Anastasio, tras cumplir el tiempo máximo en prisión preventiva, aprovechó la puesta en libertad para fugarse a un país de Suramérica. Unos meses más tarde, el 27 de julio de 1988, Rafi Escobedo, que se encontraba cumpliendo condena en el penal de El Dueso (Santoña), apareció misteriosamente ahorcado en su celda. En febrero de 1990 López Roberts fue juzgado y condenado, como encubridor, a una pena de diez años. 
( por Francisco Perez Abellán)
 


jueves, 17 de enero de 2013

HISTORIA - LA VERDADERA HISTORIA DEL 23F

                                  TRAILER 23F- LA PELICULA(VERSION OFICIALISTA)




                                       

        LA VERDADERA HISTORIA DEL 23F

El jefe de Tejero sigue en La Zarzuela

Sí, sí, el de Tejero, y el de Armada, y el de Milans del Bosch, y el de Torres Rojas, y el de Ibáñez Inglés… y el de todos y cada uno de los implicados en aquél falso golpe militar “a cargo de unos cuantos militares y guardias civiles nostálgicos del anterior régimen”, según la amañada versión oficial mantenida contra viento y marea todos estos años, y que, como la mayoría de ciudadanos españoles sabe a día de hoy (excepto, parece ser, los responsables de TVE y Antena 3), solo fue una chapucera y subterránea maniobra del propio rey Juan Carlos I para salvar su corona de las iras de los generales franquistas que preparaban contra reloj, para el 2 de mayo de ese mismo año 1981, su particular venganza contra él por “perjuro y traidor a los sagrados principios del Movimiento Nacional”. 

Efectivamente, la mal llamada “intentona involucionista del 23-F” (como digo, una esperpéntica maniobra político-militar-institucional nacida y planificada en La Zarzuela) nunca tuvo nada de un verdadero golpe militar: los golpes militares no se inician jamás a las seis de la tarde; ni las fuerzas que intervienen en una de esas acciones ilegales van dando vivas al jefe del Estado contra el que están atentando; ni los tanques que utilizan las unidades rebeldes van completamente desarmados; ni los golpistas dejan libre en su palacio al primer mandatario del Estado para que pueda hablar por teléfono con todo el mundo y hasta salir en televisión (siete horas después, ojo) condenando su acción; ni los dirigentes de un golpe de Estado son tan estúpidos como para llamar por teléfono a la suprema autoridad de la nación, contra la que están actuando, para explicarle sus movimientos futuros y, menos aún, para obedecer sin rechistar sus órdenes; ni los carros de combate rebeldes respetan los semáforos en sus correrías urbanas; ni el jefe de los golpistas lleva en el bolsillo de su uniforme la lista completa de su futuro Gobierno formado, no por personajes de su entorno rebelde, sino por políticos pertenecientes a partidos del propio sistema contra el que está actuando ilegalmente… 

Así que de golpe militar el 23 de febrero de 1981, nada de nada. Muchos españoles ya saben la verdad después de que algún que otro historiador militar (no miro a nadie) se haya pasado media vida investigando esta chapuza histórica para contársela después con pelos y señales a los crédulos ciudadanos de este país. Los que demuestran no estar por la labor, obviamente, son los supremos responsables de TVE y Antena 3 que, sin venir a cuento en este 28 aniversario de aquél triste evento y obedeciendo sin duda sutiles recomendaciones de La Zarzuela en un año ciertamente “horribilis” para su titular, se han sacado de la manga dos engendros televisivos o bodrios históricos (dos mejor que uno), masivamente publicitados, en los que han vuelto a incidir sobre la angelical tesis oficial: el rey Juan Carlos, en aquél recordado día, nos salvó a todos los españoles y a la democracia recién instaurada de los instintos criminales de unos cuantos golpistas sin escrúpulos. Unos golpistas ¡ojo! a los que él conocía muy bien pues hasta entonces habían sido sus validos, sus cortesanos, sus hombres de confianza, sus generales, sus confidentes… los planificadores de sus deseos, vamos. 

 

Las dos cadenas de televisión, la estatal TVE que, como todo el mundo sabe, obedece perrunamente al Gobierno  y Antena 3, propiedad del orondo marqués de Lara (muy amigo ¡como no! del monarca) rivalizaron entre ellas (coincidieron hasta en las fechas de emisión) en pretender divinizar nuevamente al “valiente” rey de todos los españoles, insultando con descaro la inteligencia de millones de televidentes al presentar en pantalla unos pretenciosos reportajes pseudo históricos, mal paridos, mal realizados, falsos y ridículos. Con unos generales “golpistas” (Milans, Armada…) que más parecían maestros armeros (con mi mayor respeto para estos modestos profesionales de las FAS) a punto de jubilarse, que autoritarios príncipes de la milicia con mando en plaza; y un general Sabino Fernández Campo descolocado, con aires melifluos de confesor regio. 

De vergüenza ajena, amigos, esta obscena y nauseabunda operación de “rescate” real puesta en marcha por el poder (el gubernamental y el mediático) coincidiendo con la “emblemática” fecha del vigésimo octavo aniversario de la traición borbónica española a sus generales cortesanos. Un operativo mediático ideado, al margen de historiadores y expertos, para tratar de recomponer como sea la desprestigiada figura del rey Juan Carlos, un hombre ya caduco, en el otoño de su vida y de su reinado, acabado física y mentalmente, y que en los últimos años parece haber encontrado en los viajes y saraos fuera de España su razón de vivir. Y de reinar. Por cierto. ¿Hasta cuando vamos a permitir los ciudadanos de este bendito país que este presunto golpista institucional (lo de “presunto” es solo un bondadoso guiño al Estado de derecho) que los españoles tenemos en la jefatura del Estado, con título de rey por deseo testicular del dictador Franco, siga pegándose la gran vida a costa del erario público español (que alimentamos todos los contribuyentes) viajando a destajo por todo el ancho mundo en plan turista de alto standing, con el único objetivo (parece ser) de no aburrirse en su palacio de La Zarzuela una vez que sus genes hipersexuales borbónicos, jubilados por edad, ya no le permiten buscar con ahínco el placer carnal de antaño u otros más llevaderos como la caza de “mitrofanes” a 8.000 euros el ejemplar? 

¿Pero es que puede ser de recibo en este país que el mismo día que muchos españoles ponemos el televisor para enterarnos por la pequeña pantalla del último dato negro de nuestra economía o de los terroríficos dígitos de la penúltima cifra de parados y víctimas de ERE,s asesinos, tengamos también que deleitarnos con la gordinflera imagen de nuestro monarca “corriéndose de gusto” (perdone el lector esta burda expresión coloquial) en la escalerilla del avión oficial ante las formaciones de soldados/majorettes de Trinidad-Tobago y Jamaica, rindiéndole honores vestidos de lagarterana? ¿Es que tan esencial era para la agonizante economía española estrechar lazos con estas dos grandes superpotencias? 

Ya está bien, majestad, de tanto viaje gratis total y tanto sarao intercontinental. Si quiere turismo institucional, apúntese al Inserso como la mayoría de jubilados de este país. Y no siga jugando con fuego que el horno no está para bollos y aunque su puesto de “no trabajo” figure como indefinido (vitalicio, vamos), las crisis económicas son capaces de trastocar en muy poco tiempo las premisas políticas aparentemente más sólidas. Su abuelo Alfonso XIII ya tuvo puntual constancia de ello en el año 1931, después de que la gran depresión económica del año 1929 acabara por llevarlo en volandas al exilio de Roma. Por si acaso, y perdone majestad por este plebeyo consejo, sería muy conveniente que mientras dure la actual crisis reduzca sus salidas festivas al exterior. Y se dedique en cuerpo y alma a su trabajo abandonado de “moderador de las Instituciones”, que buena falta hace. No vaya a ser que en alguna de esas juergas que se monta por los cuatro puntos cardinales se encuentre, de pronto, con que no tiene billete de vuelta, debiendo quedarse en consecuencia para el resto de su vida…en Las Maldivas, por ejemplo. Que, desde luego, no debe ser ningún mal sitio para vivir. 

Amadeo Martínez Inglés es coronel del ejercito y escritor.

                                                     



              OTRA VISION DEL 23F

El 23 de febrero de 1981 el Congreso de los Diputados celebraba sesión de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo en segunda votación. Tejero irrumpió en el Congreso al frente de 200 guardias civiles que habían llegado en autobuses a la Carrera de San Jerónimo.

España en aquellos días vivía una intensa campaña 
de secuestros y asesinatos a manos de ETA.


Andalucía estaba rompiendo el modelo de Estado diseñado por la UCD que garantizaba las autonomías políticas solo para la llamadas comunidades históricas.

La dimisión de Adolfo Suarez provocada por los sectores más reaccionarios de la derecha española y de la administración norteamericana que querían a toda costa el ingreso de España en la OTAN, a lo que Suarez se venía negando.

Las movilizaciones frente a la reconversión y al paro eran muy generalizadas. Existía una gran ebullición social y política. El modelo de transición se estaba cuestionando en la práctica. La monarquía estaba sujeta con alfileres. Carecía de legitimidad, dado que era una herencia del franquismo.


Las elecciones municipales tres años antes se habían saldado con una amplia derrota de la derecha en todas las grandes ciudades.

En el ejército, en las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado y en los Servicios Secretos, en conexión con las tramas civiles (que aún no han salido a la luz 30 años después), se preparaban tres escenarios de Golpe:

-Cruento y duro
-Militar con participación de la derecha.
-Blando, con gobierno de concentración nacional.

El rey estaba informado porque el objetivo del Golpe blando, apoyado en el secuestro del Congreso por Tejero, lugar donde el elefante blanco (autoridad militar, por supuesto), acudiría para anunciar el nuevo gobierno de concentración, suspender las garantías constitucionales y declarar el Estado de Sitio. Se trataba de consolidar la Monarquía y de reconducir el rumbo de España hacia posiciones conservadores:

-Ingresando inmediatamente en la OTAN
-Recortando las autonomías (LOAPA)
-Reprimiendo las movilizaciones obreras y sindicales.
-Haciendo frente a ETA con el Ejército y con efectivos para iniciar la guerra sucia.


En los tres escenarios golpistas que se crearon, sólo al cruento sostenía que al rey se le habían ido las cosas de las manos aunque mantenía la monarquía como modelo de Estado.

La primera pregunta ante el mapa de ocupaciones de los golpistas en Madrid sigue siendo la siguiente: ¿Por qué no ocuparon la Zarzuela para neutralizar al rey? ¿Lo consideraban uno de los suyos? ¿Por qué tardó tantas horas en comparecer en televisión? Concretamente desde las 18:30 hasta la 1:20 de la madrugada.

Además, no utilizó la radio ni otros medios durante todo ese tiempo.

El General Armada estaba preparado para comparecer en el Congreso en nombre del rey, e imponer un Gobierno de concentración. Milan del Bosch sacó los tanques a la calle. En Sevilla calentaron motores los blindados en los cuarteles y en la Brunete se producían movimientos. Aquí es donde el rey y Sabino Fernández Campo emplearon estas horas para ver como evolucionaba la situación.

Se evitó que saliera el ejército a la calle porque de haber sido así se fortalecería la posición de Tejero, que se estaba negando a que el Elefante Blanco propusiera un Gobierno de concentración con presencia de ministros de la izquierda. Con el ejército en la calle nos habríamos acercado al Golpe Duro.

Estuvieron en contacto con EEUU. Hay cintas de cassete que grabaron las conversaciones entre Zarzuela y la Embajada que aún no están desclasificadas. El Secretario de Estado (Heighs) planteó que el golpe era un asunto interno de los españoles.

También valoraron el apoyo del hermano de la reina Sofia, Constantino de Grecia, al Golpe de Estado en aquel país que acabaría por llevarse por delante a la Monarquía.

En esas horas se jugó a todo. Se barajaron todas las posibilidades dado que ningún sector del golpismo cuestionaba la monarquía. Todos actuaban en nombre del rey.

Finalmente, ante la negativa de Tejero a la solución de Armada, el Golpe se quedó sin Elefante Blanco. El rey aparecería como salvador del Congreso de los Diputados y de la Constitución de 1978. Saldría reforzado, legitimado. Llamaría a los partidos para reconducir la situación al tiempo que ofrecía a su amigo Armada como cabeza del Golpe.

España entraría en la OTAN, el PSOE se derechizó, las autonomías se frenaron, el chantaje había funcionado. Los poderes tácticos habían reconducido la transición cuya hegemonía estaban perdiendo y la monarquía se legitimó ante la ciudadanía en gran medida, luego el Golpe había sido todo un éxito en lo político y un fracaso en su ejecución militar.


Antonio Romero Ruiz